¿Por qué debemos apoyar al fútbol femenino?

Selección Mundialista de Canadá 2015, base de la selección mayor actual. Foto: Fedefutbol

El futbol es ingrato muchas veces y mientras muchos logros rozan lo legendario, otros pasan desapercibidos por factores culturales, económicos y deportivos. Más allá de ello, el trabajo esforzado, la lucha tenaz, muchas veces no es reconocida por simples omisiones que, lamentablemente nuestra sociedad padece, como una enfermedad.

El deporte, en las ramas femeninas, muchas veces es ignorado por esos factores culturales que aún nuesta sociedad padece y por que en muchas oportunidades, para las marcas, la imagen femenina no es algo más allá de un bonito cuerpo, una figura envidiable e incluso una sexualización de las deportistas para convertirlas en figuras mercadeables.

Ahí surge la pregunta que nos motiva en esta oportunidad a escribir esta nota. Y es increíble que a estas fechas, a esta altura de la sociedad que somos, todavía debamos estarnos preguntando sobre este tema.

Muchas han sido las conquistas de las mujeres que han sido aplastadas por esa mala educación que tenemos como sociedad. Datos del Foro Económico Mundial señalan que se tardarían 180 años para lograr equiparar el ingreso de las mujeres a los ingresos de los hombres y algunos expertos, como Bernardo Klinsberg señalan que “las mujeres son el grupo humano más oprimido del planeta”, en una entrevista publicada hace unos días en el diario El País de España:

Desde el deporte, desde el fútbol, podemos empezar a hacer la diferencia.

Recordamos a Costa Rica como sede de una Copa Mundial Femenina sub-17, primer mundial ‘en serio’ que se llevó a cabo en el país y que es fruto de la lucha y el esfuerzo de muchas jugadoras que durante la historia de Costa Rica lucharon por visibilizar su esfuerzo a través del deporte. Ni una de ellas ha sido tratada al nivel de ‘leyenda’ como lo han sido jugadores de otras épocas en la rama masculina, pese a que muchas de ellas dieron el paso primero. Muchas fueron legionarias incluso antes de que el término fuera popular, con oportunidades en la meca del fútbol femenino, los Estados Unidos. Por estar distraídos viendo ‘mejengas’, nos hemos perdido páginas doradas del futbol costarricense.

El fin de semana anterior celebramos con Moravia y Saprissa el cierre de un intenso torneo femenino que tuvo de todo, emociones de principio a fin, lágrimas, polémicas dentro y fuera de la cancha y situaciones que darían para hablar horas de horas en programas deportivos, dar variedad a una programación que se ha vuelto centrada y repetitiva y sobre todo, apoyar una visibilización que es necesaria para que nuestra sociedad se de cuenta que el desarrollo con equidad de género es mejor para todos.

Por primera vez en la historia y gracias al empeño y trabajo, tenemos un increíble reconocimiento internacional a la rama femenina del fútbol: Dinnia Díaz, Nominada a Guardameta del Año, Diana Sáenz, Karla Villalobos, María Fernanda Barrantes, nominadas al XI ideal de Concacaf, dos entrenadores de Futbol Femenino nominados al entrenador del año en la rama femenina, Amelia Valverde, nuestra seleccionadora, y Bernal Castillo, Bicampeón Nacional y de Uncaf con Moravia y el trabajo no se detiene, por que ellos hab tenido fe en el proceso.

Esta noche, 23 muchachas lo darán todo por los tres colores costarricenses, recibiendo a México, que ayer hospedó la primera final femenil de su historia en un estadio a reventar. Tendremos jugadoras acostumbradas a jugar ante miles de aficionados en México y en nuestro caso, nuestras legionarias de Estados Unidos, Colombia y España ya ven normal la cobertura mediática grande, la asistencia y el apoyo. En lo local hemos quedado debiendo. Mientras para el juego masculino ante México las entradas se agotaron en pocas horas, para esta noche se han alcanzado si acaso los tres mil boletos, para un juego que efrenta a la selección número 26 contra 32 del mundo, si, algo muy parecido a ese Costa Rica Hungría que vivimos hace unos días en la rama masculina.

Queda mucho por avanzar, y usted puede ayudar a lograr ese cambio. Asistir a los juegos es parte de eso. Las entradas para hoy son de ¢2000 y ¢3000 e incluso habrá boleterías abiertas en el estadio, alcanzables en todo sentido y el espectáculo será inmejorable. En el Día Internacional contra la Violencia contra la Mujer, llenar la gradería al máximo sería un buen homenaje, un jalón hacia lo que necesitamos como sociedad.

Más allá de los resultados en el campo de juego, debemos darnos la oportunidad como sociedad de mejorar, visibilizando no solo el fútbol femenino, sino también el deporte en general en sus ramas femeninas. Hoy, es una oportunidad de esas que debemos aprovechar.

http://www.futbol.cr

Comunicador, 19 años de experiencia en desarrollo de productos de información y medios. Periodismo, diseño gráfico y web y fotografía, mis pasiones. El deporte, una forma de vida y un sueño hecho realidad.