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A una década del fin de la sequía: el título 22 del Herediano

El 19 de mayo del 2012, el plantel dirigido por Odir Jacques salía campeón después de casi 19 años con las manos vacías.

“Se está acabando la final del campeonato nacional, los heredianos se toman la cabeza, Mambo para el segundo, para gol tiró tiró tiró gol gol gol gol gol… Goool del Club Sport Herediano ¡Cántenlo conmigo heredianos, cántenlo, gócenlo, Herediano Campeón, llegó el 22!”

Así narró el gran Mario McGregor el segundo gol de Víctor “el Mambo” Núñez, aquella noche en el Ebal Rodríguez teñido de rojo y amarillo, la noche lluviosa que acabó con la sequía de títulos más larga en la historia del Herediano, 6.869 días, 225 meses, vamos, casi 19 años sin ser el gran monarca del fútbol de Costa Rica.

Cuando los florenses celebraban el título 21, aquel 29 de julio de 1993, el Mambo cursaba séptimo año en el Liceo Rodrigo Facio, tenía 13 años y apenas dos de residir en nuestro país tras dejar República Dominicana; Yosimar Arias corría tras su balón de futbol por Guanacaste, con la energía desbordante y la mente límpida de un niño de por entonces siete años; con 11, Pablo Salazar pasaba de ocho de la mañana a seis de la tarde en plaza de Cucubres, y su abuelo Alfredo Salazar tenía que llevárselo con faja para la casa; el único que vivió aquella celebración fue Marvin “el nene” Obando, de la mano de su padre, el ídolo florense de mismo nombre que en esa final contra Cartaginés había contribuido con un gol.

El 19 de mayo del 2012, hoy hace diez años, esos niños futboleros, junto con otros y toda una provincia, se abrazaban en un campo de fútbol de Guápiles tras lograr la mayor de las alegrías en el mejor de los contextos: ser campeón y pertenecer a una generación que sería inolvidable de ahora en adelante.

Las campanas de las iglesias repicaban fuera de horario, la alarma del antiguo cine Isabel inundaba la atmósfera en los alrededores del Parque Central Nicolás Ulloa y los semáforos parpadeban las luces rojas y amarillas, por media calle las personas se fundían en abrazos, lágrimas y cánticos de felicidad absoluta, tal y como dice la canción que compuso Javier Rojas una tarde de whiskys y bocas: el grito ensordecedor anuncia ya la victoria, Herediano es vencedor ¡se ha repetido la historia! 

Así, al ritmo de Ninguno pudo con él, los florenses llevaron la celebración al estadio Eladio Rosabal Cordero, y se extendió hasta las casi cuatro de la mañana cuando el equipo llegó con el trofeo desde Guápiles. Al día siguiente, y al siguiente de ese, y también al otro, los heredianos seguían montados en la carreta y nadie los bajaba de la nube en la que se habían vuelto a subir, y que se agarren los otros, porque el Team volvería a arrasar como en sus mejores años.

Aquel florecido mayo del 2012, nadie le quitaba la sonrisa a la afición rojiamarilla, y costaría hacerlo desde entonces, porque después de ese título, el Herediano ha conseguido ocho más, convirtiéndose en el club más ganador de la década.

Ni sus archirrivales, ni dirigentes, incluso una gran crisis financiera provocada por uno del que hoy ni sabemos su paradero, han podido cortar la regularidad de este equipo, que hoy cuenta casi 101 años, 29 títulos -dos centenarios (al buen entendedor pocas palabras- y la distinción de ser el actual campeón nacional, porque a pesar del paso del tiempo hay cosas que vuelven a donde pertenecen, y como en 1921, 1993, 2012 y hoy, 19 de mayo de 2022, es válido decir, como también lo dijo McGregor en su narración de hace una década: Ninguno pudo con él.

Los titulares de esa noche: Leonel Moreira, Francisco Calvo, Cristian Montero, Pablo Salazar, Óscar Rojas, Waylon Francis, José Miguel Cubero, José Carlos Cancela, Jorge Barbosa, Víctor Núñez y Minor Díaz.

Luis Estrada

Cronista. Pienso luego escribo.
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